"Y la escuela es la gran ocasión ¿quién lo duda?. La escuela puede desempeñar el mejor papel en esta puesta en escena de la actitud de lectura, que incluye, entre otras cosas, un tomarse el tiempo para mirar el mundo, una aceptación de "lo que no se entiende" y, sobre todo, un ánimo constructor, hecho de confianza y arrojo, para buscar indicios y construir sentidos...Si la escuela aceptara expresamente - institucionalmente - ese papel de auspicio, estímulo y compañía, las consecuencias sociales serían extraordinarias."

Graciela Montes
La Gran Ocasión

viernes, 28 de febrero de 2014

PONERLE EL CUERPO A LAS PALABRAS: LEER TEATRO EN LA ESCUELA, OTRO OBJETIVO INTERESANTE PARA ESTE AÑO

El teatro en la escuela primaria constituye un género olvidado y relegado casi siempre a los actos escolares. Sin embargo, es infinita la posibilidad que emerge de la lectura de obras teatrales como vehículo de la comunicación, la expresión, la emotividad, la transferencia de situaciones conflictivas, la discusión y el debate, sólo por citar algunas de sus múltiples facetas.

PALABRAS EN ACCIÓN
El teatro es un lenguaje artístico que utiliza la metáfora, lo simbólico, pero como pocos géneros literarios requiere el compromiso o la presencia de varias personas; se trata de un fenómeno social y cultural. En principio, porque la finalidad primera del teatro es la de ser interpretado ante un público, con quien se ponen en evidencia las sensaciones y la aprobación o no del espectáculo: como expresa Nora Lía Sormani, el teatro es: “El arte de la escena en vivo, que se encarna en los cuerpos de los actores, en un encuentro de presencias con los espectadores”.
Pero también porque en el teatro existen varios roles que deben ser distribuidos entre distintos actores: desde la escritura del texto y la actuación en sí misma, hasta la escenografía, el vestuario, la dirección escénica, el sonido e iluminación y por qué no, la difusión de la obra mediante afiches, publicidad o volantes.
El teatro desde siempre ha buscado la forma de expresar diferentes visiones de la realidad, conforme la época en que es o ha sido representado, y por lo tanto es un lenguaje cuya riqueza, posibilidades de interpretación, recreación y resignificación son imprescindibles para el trabajo en el aula.


Breve historia del teatro
Las primeras manifestaciones teatrales provienen de los bailes y danzas rituales, expresiones dramáticas que usualmente llevaban a cabo los magos y chamanes de las tribus, a veces acompañados de grupos corales, y cuya música y danza eran una suerte de representación con distintos fines, pero sobre todo el de ahuyentar espíritus malignos. Se tratara de sanaciones, pedidos climáticos, o deseos de triunfo, las danzas rituales son tan antiguas como la humanidad, desde el momento en que se constituye su ser social y cultural.
En Grecia nace el teatro concebido como tal, aunque también proveniente de los rituales en homenaje al dios Dionisio. La palabra teatro viene del término griego thèatron que significa mirar. Entre el siglo VII al V antes de Cristo, toma la forma de Tragedia griega. Buscaba en sus inicios que el público presente pudiera adjudicar sus propias emociones “negativas” a un personaje que las representara, obrando a modo de catarsis. Dionisio, dios del vino, era representado como un macho cabrío, y lo acompañaban ditirambos (alabanzas en forma poética) con música, que luego se transformaron en diálogos entre los coreutas y el actor.

Luego las obras van tomando los poemas de diferentes artistas, siempre expresando las reflexiones sobre la vida del pueblo, con todas sus aristas. Tanto la tragedia como la comedia se convirtieron en una especie de escenario político, en el que, en un gigante espacio semicircular, el pueblo asistía a representaciones en las que se dirimía lo ético, el ejercicio del poder con sus costados positivos y negativos, así como el orgullo nacional. Tan masivo era el fenómeno teatral que, por ejemplo, en los distintos teatros de Atenas, Éfeso y Megalópolis, cabían entre 14.000 y 24.000 espectadores.
Los más grandes escritores teatrales de la Grecia antigua son Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes, este último especializado en comedia. En general, los escritores eran los mismos intérpretes de las obras.
A través de la historia, el teatro siempre fue una interpretación de la vida, tanto la religiosa, como la política o cultural. En la era medieval surge la misa cristiana como una suerte de personificación teatral de la vida y la muerte de Cristo. Luego van agregádose elementos mundanos y cómicos que hacen que este género abandone las iglesias, dando lugar al teatro medieval profano, cuyos autores son anónimos. Con la Reforma protestante se le pone fin al drama sacro y nace el teatro renacentista; allí surgen el teatro neoclásico, la ópera, la comedia del arte, el teatro francés, el teatro isabelino y de la restauración y el siglo de oro español. En este período se destacan Molière, William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Félix Lope de Vega.

Le suceden luego entre los siglos XVIII y XIX, el teatro romántico, el burgués, el melodrama, y cada vez más se va trans- formando en un vehículo de explicación de la realidad, de los fenómenos científicos o psicológicos o de los problemas sociales.

Ya en el siglo XX, el teatro se escinde entre el realismo y el antirrealismo. Entre los primeros están las obras de Anton Chéjov, Máximo Gorki, y el irlandés George Bernard Shaw, iniciador del teatro independiente en Inglaterra. Pero también están quienes comienzan una búsqueda de diferentes lenguajes: aparece el teatro simbólico que, como su nombre lo indica utiliza un lenguaje metafórico, abierto a diferentes interpretaciones; el expresionismo que con la exageración y la distorsión de la realidad expresa los más oscuros vericuetos de la mente humana; el teatro del absurdo, que pretende, luego de la Segunda Guerra Mundial, teñir con lo irracional, la destrucción y la depresión, valiéndose de diálogos aparentemente sin sentido. Es trascendente la influencia de Antonin Artaud en la década de 1960: así es como nacen los grupos de teatro de laboratorio de Jerzy Grotowski y el teatro de la crueldad de Peter Brook. Entre los autores de este siglo podemos nombrar, entre tantos, a Luigi Pirandello, Bertold Brecht, Federico García Lorca, Jean Paul Sartre, Samuel Beckett, cuyas obras son recreadas y representadas en la actualidad en todo el mundo.

En cuanto a Latinoamérica, los caminos del teatro pueden haber sido similares a los de todas las civilizaciones, con los ritos y danzas de los brujos y chamanes en los pueblos originarios, hasta la representación de la realidad europea en la colonia.
Pero es con el dramaturgo y pedagogo Augusto Boal y su Teatro del oprimido, que nace en Brasil en 1960, cuando el pueblo y sus manifestaciones sociales son los protagonistas del hecho teatral, buscándose la motivación del espectador para generar acciones reales que lo conduzcan a la liberación.
La Argentina no escapó al común de las naciones colonizadas, y tuvo sus obras clásicas y líricas, así como las populares zarzuelas y vodeviles; pero fue el Circo criollo el que, en una fusión entre el circo y el teatro, llevó a escena los abusos y las injusticias por las que atravesaban nuestros gauchos y tantos otros conflictos sociales derivados de las grandes desigualdades (por ejemplo la obra Juan Moreira). Con la llegada de los inmigrantes desembarca el sainete, transformado en criollo, y la comedia de costumbre. A partir de 1930 surge el teatro independiente, que trata de diferenciarse del teatro comercial, y sus autores más destacados son Aurelio Ferreti, Carlos Gorostiza, Osvaldo Dragún, Andrés Lizarraga y Agustín Cuzzani. De este movimiento surgen varias líneas, trazando un para- lelismo con lo que ocurre en Europa, y aparecen Ricardo Halac, Roberto Cossa, Ricardo Talesnik, Eduardo Pavlovsky y Griselda Gambaro, autores de “La fiaca”, “Los siameses” o “El señor Galíndez” entre otras obras memorables.
A principios de los años 80, en plena dictadura, el fenómeno llamado “Teatro abierto” recorrió durante cuatro años distintos escenarios con obras cortas, de autores comprometidos que expresaron aquello que les era silenciado durante el gobierno anticonstitucional. De esta manera, enfrentó la opresión ejercida por el poder a través de la censura y generó una grieta desde donde resistir a los mecanismos de sumisión por los cuales se pretendía acallar la voz de la población. Del mismo modo surge hace unos años “Teatro por la identidad”, que narra el drama de las personas desaparecidas y aquellas nacidas en cautiverio durante la última dictadura militar, así como la búsqueda incansable de justicia y de la propia identidad.
Como vimos, el teatro ha recorrido los caminos de la humanidad expresando sus luchas, sus retrocesos, sus búsquedas individuales y colectivas. Ha reflejado la imposición de credos, la construcción de mitos, la búsqueda de la liberación, entre tantas vertientes y problemáticas abordadas. Hasta hoy, esta expresión artística ha acompañado las alegrías y preocupaciones de los miembros de cada cultura, poniendo en escena los logros y luchas que marcan cada momento histórico.

Teatro en el aula

Si bien su concepción tiene que ver con la puesta en escena y la representación en público, también el teatro es un texto que al ser leído, en silencio o en voz alta, permite la creación de imágenes escénicas, estéticas y simbólicas. Ellas son muy importantes para el desarrollo de la vida escolar y el aprendizaje de los alumnos.
La lectura de literatura dramática permite al lector interactuar con el texto, atribuir significados, interpretar y relacionar y sobre todo, imaginar en ese múltiple lenguaje lo que se dice y lo que no se dice.

 Tiene grandes ventajas para su lectura en el aula dado que se trata de un estilo conversacional, construido por diálogos, con frases cortas, generalmente muy dinámico y que encierra un conflicto que debe desatarse y resolverse.


El teatro es arte, llevado a escena o leído entre los compañeros del aula. Es una forma de intercambio de roles, de trabajo conjunto, de dobles lecturas en su formato entre diálogo y acotaciones, así como de pura expresión, ya que la manera de decir o de preguntar puede cambiar el significado del texto.
Entre los títulos que componen la colección que llega hoy a las escuelas primarias, encontramos La tortuga gigante de Galápagos, escrito e ilustrado por Rébecca Dautremer. Esta edición de Edelvives es una verdadera obra de arte, con la que podemos comprobar que el teatro puede ser leído a solas y con otros, conjugando las imágenes con los textos en un juego inquietante y maravilloso. También encontraremos Teatro 1, de Hugo Midón -con tres comedias musicales de su autoría: “Huesito Caracú”, “La familia Fernándes” y “Stan y Oliver”-, libro que viene acompañado por un cd con la música de Carlos Gianni. Es otra variante del teatro: la comedia musical. El reglamento es el reglamento, de la entrañable Adela Basch, nos propone obras breves y divertidas, con juegos de palabras y metáforas en las que privan los malos entendidos. Esta pieza además se encuentra representada en el dvd de Las abuelas nos cuentan, elaborado por Abuelas de Plaza de Mayo y el Ministerio de Educación, y que fuera distribuido en todos los establecimientos escolares en el año 2010. El video puede bajarse desde el link:
http://www.abuelas.org.ar/areas.php?area=educacion.php&der1=der1_edu. php&der2=der2_edu.php

El teatro también puede ser una invitación a la escritura: la adaptación de un cuento o novela corta es una propuesta posible. Transformar la narración en diálogos, elegir los personajes y describirlos, reducir los diferentes paisajes y espacios a una escenografía concreta, es un interesante trabajo de creación, un desafío difícil pero no imposible. Las creaciones colectivas pueden ser el comienzo de una puesta teatral: partiendo de un conflicto, los estudiantes pueden crear diferentes escenas, escribirlas y darles forma.

El juego dramático debería estar presente con más frecuencia de lo que se encuentra hoy en las aulas, para permitir alumnos más críticos, participativos, expresivos y libres. Tanto el teatro leído, como el Kamishibai (pequeños teatros de papel), o el teatro de títeres, entre muchas otras modalidades son espacios en los que la construcción de un hecho expresivo de creación colectiva es la impronta fundamental. Los invitamos a apostar al teatro para construir una escuela mejor entre y para todos.

Como dijo el gran autor español Federico García Lorca: “El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos, normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre”.

Extraído de: BUENOS LIBROS PARA LEER, BUENOS DÍAS PARA CRECER 1. Reflexiones y propuestas para el mejoramiento de la lectura en el nivel primario. Material elaborado por el Plan Nacional de Lectura en apoyo a la Política Nacional de Intensificación de la Enseñanza de la Lectura en el Nivel Primario: Lic. Silvia Storino.

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